Coche bomba de ETA en Sevilla con 100 kgs dinamita no explosionó.
      Información publicada en GARA el 2 de enero de 2001


      Interior señala que en Sevilla actuó un comando itinerante

      El coche-bomba localizado la madrugada del domingo en la ciudad de Sevilla contenía unos cien kilos de dinamita, según informaron fuentes de Interior, que adjudicaron la acción a un comando itinerante de ETA. Un comunicante anónimo avisó de la acción y precisó que estaba dirigida contra el edificio de la Tesorería General de la Seguridad Social. Los artificieros del Tedax lograron desactivar la carga sin que el coche resultara dañado.GARA | SEVILLA

      La Policía española considera que el coche-bomba colocado por ETA en Sevilla, localizado la madrugada del domingo, pretendía destruir el edificio de la Tesorería General de la Seguridad Social, ubicado en las proximidades de la estación del AVE, tal como indicó un comunicante anónimo que avisó de su colocación. El ministro español de Interior, Jaime Mayor Oreja, señaló ayer que «es más que proba- ble» que esta acción fuera obra de «un comando itinerante» de ETA, descartando de esta forma que los autores residan de forma estable en la ciudad andaluza.

      La Delegación del Gobierno español en Andalucía también apuntó que los autores de este intento de atentado llegaron a Sevilla desde el Estado francés, aprovechando los miles de desplazamientos que se producen durante estas fechas con motivo de las fiestas navideñas para no levantar sospechas.

      Mayor, que puntualizó que esa hipótesis aún no está confirmada, confirmó que el automóvil fue sustraído «muy recientemente» en el sur del Estado francés y que viajó directamente a Sevilla.

      El titular de Interior se congratuló de que en esta ocasión se consiguiera evitar que «ETA pusiera fin a un año muy duro con una acción propagandística de primera magnitud».

      Varios avisos previos

      Respecto a la sucesión de los hechos, hacia las 2.40 del domingo, un hombre que dijo hablar en nombre de ETA realizó una llamada telefónica a la Delegación del Gobierno español en Sevilla y alertó de la colocación del coche-bomba, explicando que haría explosión sobre las 4.00. Paralelamente, la DYA de Gipuzkoa recibió otra llamada en la que un comunicante anónimo aportó datos similares e instó a que los agentes de las FSE no se acercaran al automóvil, al tiempo que insistió en que el Hotel Occidental fuera desalojado como prevención.

      Un tercer aviso se recibió en ese hotel, próximo al edificio de la Seguridad Social. El director del establecimiento informó de que un centenar de personas fueron trasladadas de habitaciones, quedando desalojadas las de la fachada principal.

      El vehículo, un Peugeot 306 de color blanco y con matrícula falsa de Málaga (MA-8494-AT), fue localizado, aparcado en batería entre otros tres turismos, junto a la acera en la glorieta que une la avenida de Kansas City con la calle José Laguillo, en las proximidades de la estación de Santa Justa. El tráfico ferroviario fue cortado entre 6.00 y 6.25.

      Tras ser acordonada la zona, artificieros de los Tedax de la Policía española consiguieron desactivar la bomba hacia las 8.30. Fuentes policiales señalaron que la carga explosiva estaba colocada en el maletero, una parte dentro de dos ollas bien ancladas para que no se movieran, y otra distribuida en varios paquetes.

      La agencia Europa Press comunicó ayer, citando fuentes de la investigación, que en principio la Policía no había encontrado pistas esclarecedoras en el coche-bomba. Añadió que el vehículo fue robado el pasado 14 de diciembre en Toulousse.

      El director de la Policía española, Juan Cotino, subrayó, por su parte, que la preparación de este coche-bomba fue «muy similar» a la de las dos furgonetas cargadas de explosivos que fueron localizadas en los alrededores de Calatayud (Zaragoza) en diciembre de 1999.

      Las reacciones de condena por la acción de Sevilla se sucedieron durante la jornada del domingo tanto en Andalucía como en Euskal Herria. La mayoría de los portavoces políticos ligaron el intento de atentado con el final de año. Así, el dirigente del PNV Iñaki Anasagasti dijo que ETA ha dado «su crhistmas de navidad, de extorsión, de violencia, de asesinato y de muerte».

      El presidente del PP de la CAV, Carlos Iturgaiz, comentó que la organización armada seguirá actuando mientras tenga «cobertura política del mundo nacionalista». El líder del PSE, Nicolás Redondo Terreros, manifestó que «ETA ha concluido el año 2000 como lo empezó, al más puro estilo fascista».

      La presidenta de EA, Begoña Errazti, señaló que ETA «está siendo profundamente antivasca», y para el líder de IU-EB, Javier Madrazo, únicamente «busca notoriedad y publicidad».


      Imaz elogia la labor de los propietarios de las empresas de Donostia en las que explosionaron dos bombas

      GARA | DONOSTIA

      El portavoz del Gobierno de Lakua, Josu Jon Imaz, se solidarizó con los propietarios de las dos empresas de Donostia donde la noche del sábado estallaron sendas bombas, y expresó su apoyo a «los afectados por un chantaje y extorsión intolerables», en alusión al cobro del denominado impuesto revolucionario por parte de ETA.

      Imaz, que compareció el domingo en rueda de prensa, condenó también todos los actos de kale borroka y la colocación de un coche-bomba en Sevilla registrados durante la noche anterior. También hizo especial referencia al ataque de la sede del PSE en Zumaia.

      «Nuestra solidaridad y calor al Partido Socialista, a los propietarios y trabajadores de las empresas afectadas y a la joven herida (según informó la Ertzaintza, sufrió un leve traumatismo en un codo tras una de las explosiones de Donostia)», añadió.

      El portavoz de Lakua alabó y agradeció la labor de los empresarios, al señalar que «con su compromiso y espíritu emprendedor han contribuido al crecimiento económico de Euskadi en este año marcado por la violencia».

      Imaz informó de que la Ertzaintza está investigando la composición de los artefactos que estallaron casi de forma simultánea en Construcciones Sukia y en un concesionario de automóviles de de la empresa Daniel Barros.

      Según señaló, el único dato con el que contaba hasta el momento era que cada uno de los artefactos contenía entre dos y tres kilos de explosivo, probablemente dinamita.

      La primera de estas explosiones se produjo pasadas las 23.15 del sábado, después de que un comunicante anónimo que habló en nombre de ETA alertará, en llamada a este diario, de la colocación de los dos artefactos. La segunda se registró apenas un minuto después.

      Tanto el concesionario de Nissan situado en la Avenida de Tolosa como el edificio de Construcciones Sukia, en el Paseo Lugaritz, sufrieron importantes daños materiales. Ambos lugares, sitos en el barrio de Lorea, distan entre sí unos quinientos metros.

      El pasado miércoles, otro artefacto similar explotó en la sede de la Tesorería General de la Seguridad Social, ubicada en el barrio donostiarra de Gros.

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